Ballena franca austral

Eubalaena australis
Otros nombres: 
  • Ballena franca meridional
Longitud máxima: 
  • Macho: 15m
  • Hembra: 17m
  • Al nacer: 4m
Peso máximo: 
  • Macho: 90.000kg
  • Hembra: 90.000kg
  • Al nacer: Desconocido
Dieta: 
  • Kril
Estimación poblacional: 
7.500
Categoría UICN: 
LC (subpoblación de Chile-Perú CR)
Apéndice CITES: 
I
Apéndice CMS: 
I
Clasificación: 

El nombre común en español de la Ballena franca hace referencia a su nombre en inglés Right whale y se debe a que los balleneros las consideraban las ballenas "correctas" para ser cazadas: son de fácil acercamiento, nadan lento, viven cerca de la costa y flotan cuando mueren, lo que hací­a mucho más simple el acceso a su aceite, carne y huesos. Como resultado de esto, sólo entre 1805 y 1844, se estima que entre 40.000 y 45.000 ejemplares fueron cazados, llegando a estar muy cerca de la extinción. Aunque se la ha protegido desde 1937, solo la Ballena franca austral está mostrando signos de recuperación.

Morfologí­a: 

Esta especie tiene muchas caracterí­sticas excepcionales, quizás la más notable sea que los machos tienen los testí­culos más grandes del reino animal, cada par pesa cerca de 1 tonelada. También tiene una gran cabeza, la cual es aproximadamente un cuarto del largo total del cuerpo y posee una mandí­bula extremadamente arqueada. En cada lado del maxilar superior cuelgan alrededor de 220-270 barbas largas y angostas. Cada una mide cerca de 3 metros, se encuentra desflecada en la cara que mira al interior de la boca y es de color gris oscuro o marrón. Bajo el agua, sin embargo, las barbas pueden parecer amarillas y son más claras en animales más jóvenes. En la cabeza presenta unos engrosamientos de piel, llamados "callosidades", que hace fácil la identificación individual de ejemplares, siendo como "huellas digitales" ya que cada individuo nace con ellas y no se modifican a lo largo de su vida. En estas callosidades viven unos crustáceos llamados vulgarmente piojos (ciámidos) que hacen que las callosidades parezcan de color blanco, rosado, amarillo o naranja. La Ballena franca austral posee dos orificios respiratorios externos ubicados en ángulo agudo uno con respecto al otro, lo que hace que su ancho soplido, de hasta 5m de altura, adquiera forma de "V". Tiene un cuerpo robusto, carece de aleta dorsal y las aletas pectorales son anchas y grandes. La aleta caudal, que eleva al sumergirse, tiene lóbulos anchos, borde posterior liso y cóncavo y una hendidura central profunda. Su piel es negra-marrón oscuro con parches blancos en el vientre. Presenta más callosidades en su "labio inferior" y menos en su cabeza que las dos especies de Ballenas francas del norte y también es un poco menor en tamaño. Más allá de esto, las tres especies son casi idénticas.

Comportamiento: 

A pesar de ser una nadadora lenta, la Ballena franca austral es una especie muy acrobática, capaz de realizar saltos (hasta 10 veces seguidas), también puede ponerse en posición vertical, con la cabeza hacia abajo dejando su cola en el aire, así­ suele "navegar" con su aleta caudal al viento usándola como vela. Este comportamiento parece ser una especie de juego. Suele realizar "espionajes", agitar sus aletas pectorales y también la aleta caudal, golpeando con ellas la superficie del agua. Se la ha escuchado gemir y bramar en áreas reproductivas. Vive en grupos de hasta 12 individuos pero es más habitual encontrarla en grupos pequeños de 2 ó 3 animales, al menos en zonas de alimentación.

Distribución: 

Su distribución es circumpolar, principalmente entre los 18ºS y los 55ºS. Migra entre las áreas de alimentación en aguas cercanas a la Antártida durante los meses del verano austral y las áreas reproductivas cercanas al ecuador durante los meses del invierno austral. Se aparea y pare sus crí­as durante el invierno en las aguas costeras de Argentina, Brasil, Chile, Sudáfrica, sur de Australia y algunas islas oceánicas. Se cree que existirí­an varios stocks. Esta especie ha mostrado una recuperación considerable desde el fin de la cacerí­a comercial, sin embargo hay poblaciones que parecen no mostrar signos de recuperación como la Ballena franca austral de la costa de Chile. Algunas amenazas a la especie incluyen colisiones con embarcaciones, enmallamiento en aparejos de pesca y el cambio climático. Una amenaza emergente que parece estar creciendo rápidamente en Pení­nsula Valdés (Argentina), un área de reproducción de la especie y que podrí­a eventualmente ocurrir en otras áreas, es el parasitismo de las gaviotas que se alimentan de la piel y blubber del lomo de las ballenas. En la actualidad UICN la ubica en la categorí­a Preocupación Menor (2008).

Mapa de la distribución: