Ballena franca del Atlántico Norte

Eubalaena glacialis
Otros nombres: 
  • Ballena franca del Atlántico Norte
  • Ballenga
Longitud máxima: 
  • Macho: 17,10m
  • Hembra: 18,50m
  • Al nacer: 4,00m
Peso máximo: 
  • Macho: Desconocido
  • Hembra: 90.000kg
  • Al nacer: Desconocido
Dieta: 
  • Plancton (copépodos y otros invertebrados pequeños)
Estimación poblacional: 
400
Categoría UICN: 
EN
Apéndice CITES: 
I
Apéndice CMS: 
I
Clasificación: 

El nombre común en español de la Ballena franca hace referencia a su nombre en inglés Right whale y se debe a que los balleneros las consideraban las ballenas "correctas" para ser cazadas: son de fácil acercamiento, y flotan cuando mueren, y tienen alto contenido de aceite en las células de su grasa subcutáneas (blubber). La Ballena franca del Atlántico Norte llegó prácticamente a la extinción a principios del siglo XX, considerándose en la actualidad que el stock del este del Atlántico Norte está funcionalmente extinto. Las Ballenas francas del Atlántico Norte se encuentran entre las más amenazadas de las grandes ballenas (junto con la Ballena franca del Pací­fico Norte) con una estimación poblacional mundial de menos 400 individuos.

Morfologí­a: 

La Ballena franca del Atlántico Norte se destaca por su inmensa cabeza (más de un cuarto de la longitud total del cuerpo del animal) y por su lí­nea de la boca marcadamente arqueada. La ballena presenta unos engrosamientos de piel llamados callosidades, la mayorí­a de ellos en la cabeza, encontrándose el mayor de estos (llamado bonete) en la punta del hocico. En estas callosidades viven parásitos, coloreándolas de blanco, rosa, amarillo o naranja y de acuerdo a su disposición -y presencia de otras cicatrices- es posible la identificación individual de animales. Otra de las caracterí­sticas de la especie es su soplido en forma de "V", que puede alcanzar hasta 5m de altura, causado por la posición de sus dos espiráculos. La Ballena franca tiene un cuerpo pesado y robusto, negro o gris oscuro, con dos manchas blancas en el vientre. No posee aleta dorsal y tiene aletas pectorales anchas y largas que presentan pequeños pliegues que corren hacia abajo. Estas crestas demarcan los huesos de la aleta que presentan un disposición similar al de las falanges humanas. Los machos de Ballena franca se caracterizan por tener los testí­culos más grandes del reino animal, pesando aproximadamente una tonelada cada par.

Comportamiento: 

Las Ballenas francas del Atlántico Norte nadan lentamente, pero a pesar de esto se las conoce por ser acrobáticas. Son comunes sus saltos y golpes de aleta pectoral sobre la superficie del agua cuando giran. Son animales juguetones y curiosos y frecuentemente empujan y golpean objetos que encuentran en el agua. Su naturaleza amistosa hace que se acerquen a las embarcaciones y, a su vez, permiten que los botes se acerquen a ellas. Se las conoce por exponer su aleta caudal fuera del agua y usarla como "vela" para navegar. Las manadas pueden ser oí­das por sus vocalizaciones durante la noche en los territorios reproductivos. Las madres suelen nadar de espalda, llevando a su crí­a sobre su vientre sosteniéndolo con sus enormes aletas pectorales. Las hembras sólo dan a luz cada 3 ó 4 años. Las Ballenas francas del Atlántico Norte habitan sólo en el Hemisferio Norte, no existiendo intercambio con las Ballenas francas australes. Algunas Ballenas francas del Atlántico Norte realizan migraciones anuales entre territorios de reproducción y crí­a de invierno en las aguas más cálidas de latitudes más bajas y los territorios de alimentación de verano en aguas más frí­as de latitudes altas.

Distribución: 

La vasta mayorí­a de los ejemplares de esta especie se encuentra en el oeste del Atlántico Norte, en las costas de Canadá y Norteamérica. Se cree que la especie se encuentra funcionalmente extinta en el este del Atlántico Norte, existiendo avistamientos muy esporádicos en esta región, probablemente debidos a animales errantes provenientes de la población occidental. Las Ballenas francas del Atlántico Norte están amenazadas por la pérdida del hábitat, disturbios antrópicos, enmallamiento en redes de pesca y colisiones con embarcaciones. UICN clasifica a la especie como En Peligro (2008).

Mapa de la distribución: