Cacería de cetáceos en Islandia

Si bien las ballenas han jugado un rol importante en la vida de los islandeses, hoy en día la cacería de ballenas es una parte insignificante de su economía. La arrogancia de unos pocos individuos decididos y con el aplomo necesario para hacer enormes cantidades de dinero es lo único que mantiene viva la determinación de Islandia por ver que la cacería comercial de ballenas sea aceptada oficialmente a nivel global.

Cacería de ballenas en la actualidad

La cacería total de Islandia en 2011 –de 58 Ballenas minke– fue menor que su pico de 2010, en el cual capturó 148 Ballenas fin y 60 Ballenas minke. El colapso del mercado japonés para carne de Ballena fin demostró la verdadera naturaleza comercial de la cacería de ballenas de Islandia: la falta de mercado para esta especie llevó a que su cacería se redujera a cero. 

El mercado real de carne de ballena dentro de la comunidad islandesa continúa decayendo, especialmente si se considera que hasta el 40% del mismo está conformado por turistas desprevenidos.

 

Historia Reciente

Cuando la Comisión Ballenera Internacional(CBI) acordó en 1982 detener toda cacería comercial de ballenas a partir de la temporada 1986, Islandia no presentó una Objeción a esta decisión, como sí lo hicieron otros países balleneros. Después de que entrara en vigor la moratoria, Islandia continuó un pequeño programa de “cacería científica”, matando unas 60 ballenas por año hasta 1989, abandonando la CBI en 1992. En 2002 Islandia volvió a ser miembro de la CBI, presentando una Reserva a la moratoria cuya legalidad fue discutida. Muchos países objetaron el intento de Islandia de burlar las regulaciones internacionales y algunos países incluso aún no reconocen a Islandia como País Miembro de la CBI.

Islandia retomó la cacería científica en 2003 y, en un programa de “investigación” de cinco años, mató un total de 200 Ballenas minke desde ese año hasta 2007. Sin esperar a que estuviera completa su supuesta investigación, Islandia retomó la cacería comercial, bajo su Reserva a la moratoria en 2006, matando siete de nueve Ballenas fin y siete de 30 Ballenas minke, en una autoasignada cuota comercial 2006/7. Si bien no se mataron comercialmente Ballenas minke en 2007/2008, Islandia emitió una cuota comercial para 40 Ballenas minke en 2008, de las cuales mató 38.

En enero de 2009, justo cuando el gobierno islandés era removido de su cargo debido a los problemas económicos que afrontaba el país, el Ministro de Pesca saliente autorizó un incremento masivo de las cuotas de cacería comercial tanto para Ballenas fin como minke. El Ministro de Pesca entrante declinó revertir la medida de último minuto de su predecesor y así Islandia reinició en 2009 la cacería comercial de ballenas a gran escala, matando 125 Ballenas fin y 81 Ballenas minke.

La cacería comercial de Islandia en 2010 fue la más grande de este tipo en décadas, habiendo matado 148 Ballenas fin –especie en peligro– y 60 Ballenas minke. En mayo de 2011 HAFRO (Instituto de Investigaciones Marinas de Islandia/ Iceland’s Marine Research Institute), propuso cuotas para 2011-2012 de 154 Ballenas fin y 216 minke, con un posible remanente del 20% de cualquier cuota sin usar de 2010. Sumado a esto, HAFRO sugirió que si Islandia decidía expandir sus cacerías de Ballenas minke a un área más remota, se le permitiría capturar hasta 121 Ballenas minke en lo que se conoce como el área CM, en las islas Jan Mayen, un área para la cual también Noruega emite cuotas.

Breve historia de la cacería comercial de ballenas de Islandia

Demanda doméstica

Cuando se reinició la cacería de ballenas en Islandia en 2003, la carne de Ballena minke era poco vendida. Se hicieron esfuerzos para alentar al público a probar carne de ballena, así como también a desarrollar nuevos productos tales como carne ahumada. Durante un tradicional festival islandés de invierno conocido como Þorrablót se consumen pickles de blubber (grasa subcutánea de los cetáceos) de ballena, si bien su demanda no se mantiene durante el resto del año.

Con el reinicio de la cacería comercial de Ballena fin en 2006 se experimentaron dificultades adicionales en las ventas internas de carne de ballena, especialmente con el alto rendimiento de la carne de una Ballena fin: 10 veces el de una Ballena minke. La prensa islandesa reportó a comienzos de 2007 que se habían vertido 179 toneladas de “desperdicios de matadero” o “una proporción de entre un tercio y un medio de las Ballenas fin” matadas en la cacería comercial en vertederos de basura.

Históricamente, Islandia exportó gran parte de su carne de ballenas a Japón ya que su mercado interno es muy pequeño.

Según un reporte de investigación de 2005, se estimó que el mercado interno de carne de Ballena minke en Islandia estaría en el rango de sólo5 a15 toneladas por año. Sin embargo, debido a campañas de mercadeo, la cantidad de carne de Ballena minke que se consume en Islandia parece estar incrementándose. Una encuesta realizada en 2006 en Islandia, llevada adelante por Capacent Gallup a pedido de los grupos de conservación INCA/IFAW, indicó que sólo 1,1% de los hogares islandeses consumían carne de ballenas semanalmente; hacia 2010 alrededor del 5% de los islandeses afirmaron comer carne de ballena.

La industria ballenera islandesa ha estado trabajando para incrementar las ventas internas, en particular para carne de Ballena minke. Más de 100 restaurantes, negocios y supermercados en Islandia venden ahora productos de carne de ballena, mientras que en 2007 eran sólo 60. En particular se ha apuntado al mercado conformado por los turistas, ya que la industria intenta vender la idea de la carne de ballena como comida exótica islandesa.

Comercio Internacional

Dadas las dificultades en vender internamente la carne de ballena, Islandia ha manifestado reiteradamente su interés en reabrir el comercio internacional de productos de ballena. Tanto los balleneros dedicados a la captura de Ballenas minke como los de Ballena fin han expresado interés en exportar carne a Japón, aunque un diplomático japonés en Oslo respondió en 2006 que Japón ya tenía “más que suficiente carne de ballena”.

En el año 2000, Islandia presentó una Reserva a la inclusión en el Apéndice I de la mayoría de las grandes ballenas cuando ingresó a CITES. Invocando esta Reserva, los ciudadanos islandeses importaron ocho toneladas de carne y blubber de Ballena minke de una compañía ballenera noruega, propiedad de Ole Mindor Myklebust en julio de 2002 y 17 toneladas más en octubre de 2002. La carne congelada de ballena noruega inicialmente se vendió bien, ya que se comercializó a precio menor que el costo de la carne vacuna.

Sin embargo, en 2003 se descubrió que la carne de ballena noruega contenía niveles de mercurio mucho más altos que los de las Ballenas minke capturadas en las cacerías científicas de Islandia. Como resultado de esta investigación sobre los niveles de contaminantes en la carne de ballenas (tanto islandesa como noruega), la oficina del Director General de Salud Pública de Islandia emitió una advertencia para embarazadas y madres lactantes con el fin de restringir su consumo de carne de ballena debido a la preocupación por los altos niveles de mercurio.

En septiembre de 2006 se anunció que Islandia vendería hasta 2 toneladas de carne de Ballena minke a Islas Feroe. La primera exportación de 0,5 toneladas de carne de ballena de Islandia a Islas Feroe ocurrió ese año, seguida por un cargamento de unas 90 toneladas de carne de ballena hacia las Feroe a fines de 2008. En 2010 se enviaron dos nuevos cargamentos, también hacia Islas Feroe.

Aunque algunos países se han opuesto de manera consistente y reiterada al comercio de Islandia en productos de ballenas, el resto ha hecho la vista gorda. En la actualidad la industria de la cacería de ballenas de Islandia está creciendo y diversificándose, creando nuevos productos comercialmente valiosos (incluyendo potencialmente harina de ballena/alimento para animales y aceite de ballena) producidos a partir de unos cientos de Ballenas fin y minke que mata cada año. En 2010 la compañía de cacería de Ballena fin Hvalur hf comenzó a utilizar aceite de ballena como combustible para sus embarcaciones de cacería.

Dado que Islandia y Japón mantienen Reservas a la inclusión de ballenas en los Apéndices CITES, sólo el país exportador (en este caso Islandia) necesita emitir un permiso. Cuando se hizo pública la noticia sobre el primer cargamento de Ballena fin, funcionarios del gobierno japonés indicaron que no tenían conocimiento sobre el comercio con ballenas. La carne fue inicialmente retenida en la aduana, pero posteriormente fue liberada para la venta en diciembre de 2008.

Durante 2009 y 2010 se realizaron exportaciones de aceite de ballena a Noruega y de otros productos congelados a Japón bajo sus respectivas Reservas a la inclusión de ballenas en el Apéndice I de CITES, mientras que un cargamento de carne de ballena a Letonia a comienzos de 2010 violó tanto CITES como las leyes dela Unión Europea.

Desde entonces, los intereses balleneros islandeses comenzaron a declarar abiertamente que el mercado de exportación es la mayor fuerza detrás del reinicio de la cacería comercial de ballenas. Gunnar Bergmann Jonsson, jefe de la organización de cazadores de Ballena minke, declaró que están buscando “vender 90 por ciento de la carne a Japón”. En 2009, Kristjan Loftsson, dueño/director de la compañía de cacería de Ballenas fin Hvalur declaró que planeaba exportar al menos 1.500 toneladas de carne y subproductos de ballenas a Japón.

Datos descubiertos en la base de datos estadísticos de Islandia revelan que las exportaciones de productos de ballenas del país se han incrementado drásticamente. Desde enero de 2010 se han enviado a Japón más 1.183 toneladas de productos congelados de ballena.

Aspecto económico de la cacería de ballenas

La cacería científica de ballenas de Islandia ha sido extremadamente onerosa. En 2003 los costos asociados tales como renta de embarcaciones ascendieron a cerca de 20 millones de kronur islandés (más de US$440.000) y en 2006 escalaron a un total de 78,9 millones de kronur (cerca de US$1,2 millones). En total, el costo que afronta Islandia por matar e investigar 200 Ballenas minke asciende a algo más de US$3 millones.

En marzo de 2010, el gobierno islandés dio a conocer un reporte sobre los supuestos impactos económicos de la cacería de ballenas sobre su economía y estimaba que si se mataran 150 Ballenas fin y 150 Ballenas minke, “la cuota de pesca de bacalao podría incrementarse en 2.200 toneladas, la cuota de eglefino en 4.900 toneladas y la cuota de capelán en 13.800 toneladas”. La Universidad del Instituto de Estudios Económicos de Islandia (University of Iceland’s Institute for Economic Studies) declaró que creían que esto podría inyectar hasta US$94 millones a la economía debido al incremento de las ganancias por cuotas de pesca mayores que podrían estar disponibles si las ballenas se “sacrificaran” para proteger los stocks de peces.

En un esfuerzo por refutar los falsos argumentos que sostienen que matar ballenas podría reforzar la producción pesquera, WDCS encargó a un renombrado experto en ecología de mamíferos marinos, el Dr. Peter Corkeron, que examine el argumento ballenas vs. peces. En una revisión que se focalizó en el enfoque islandés sobre el manejo de las ballenas, el Dr. Corkeron refutó el mito frecuentemente citado por quienes están a favor de los balleneros y que sostiene que las ballenas consumen tal cantidad de peces comercialmente importantes que necesitan ser reducidas.

Hay muchas fallas adicionales en el reporte económico islandés, no siendo menor el hecho de que no se intentara medir el potencial contragolpe económico que podría surgir de la poca predisposición de los consumidores a apoyar que el país se involucre en la cacería comercial y el comercio en productos de ballena. En mayo de 2009, por ejemplo, WDCS junto a otros grupos encargó una encuesta de opinión pública de consumidores en el Reino Unido, un mercado clave de exportación para las pesquerías de Islandia.

De un tamaño muestral de 2.249 adultos, la encuesta de YouGov encontró que 82% de los encuestados no estuvieron de acuerdo con la decisión de Islandia de matar ballenas, mientras que el 64% sostuvo que evitarían comprar pescado islandés, mariscos y otros productos en protesta. Encuestas similares en EE.UU. indican que la mayoría de los ciudadanos de ese país también serían reacios a comprar pescado de Islandia debido a su cacería de ballenas.

En contraste con los riesgos económicos y políticos que presenta la cacería de ballenas en Islandia, el avistaje de cetáceos es realmente valioso para la economía islandesa. En 2009 cerca de 125.000 personas realizaron un viaje de observación de ballenas en aguas islandesas. Estos avistadores de ballenas proveen ganancias directas significativas de más de US$4 millones en impuestos directos para la economía islandesa, así como también en otros desembolsos relativos al turismo tales como hoteles y restaurantes. Esto es un impulso masivo y positivo para la economía islandesa.

Desafortunadamente, segúnla Asociación Islandesade Avistaje de Ballenas (IceWhale) yla Asociación Islandesade la Industria de Viajes (SAF), pareciera que la cacería de Ballenas minke estaría teniendo un impacto negativo enla industria. Enuna carta al Ministro de Pesca del 10 de mayo de 2011 estos grupos sostuvieron que el número de turistas que tomaron parte en un avistaje de ballenas en Islandia en 2010 cayó a 115.000 –una caída de cerca del 10% con respecto al año anterior. Adicionalmente, estos grupos manifestaron que era cada vez más difícil encontrar Ballenas minke y que los botes de avistaje de ballenas estaban teniendo que desplazarse más lejos para ver menos Ballenas minke.

IceWhale y SAF también protestaron por el hecho de que el 30 de abril de 2011 la embarcación de cacería de Ballenas minke Hrafnreyður KO mató y procesó una Ballena minke dentro del área protegida de avistamiento enla Bahía Faxafloi, un área supuestamente fuera del alcance de los balleneros. La embarcación fue escoltada de regreso a puerto porla Guardia Costeraislandesa, pero retomó la cacería de ballenas a comienzos de mayo del mismo año.

El terremoto y tsunami en Japón y sus impactos sobre la cacería de ballenas islandesa

Se esperaba que la temporada de caza de Ballena fin de Islandia comenzara a fines de junio. Sin embargo, la compañía de cacería de Ballena fin Hvalur hf, anunció el 10 de mayo de 2011 que no cazaría Ballenas fin en la primer parte del verano. Citando las incertidumbres en el mercado japonés luego de los devastadores impactos del terremoto del 11 de marzo de 2011, el CEO de Hvalur, Kristjan Loftsson, dijo que la compañía pospondría hasta 2012 la decisión final sobre el reinicio de la cacería.

Si bien el anuncio de la suspensión de la cacería de Ballena fin de Islandia fue bien recibido, WDCS cree que no refleja un cambio en la política de cacería de ballenas de Islandia; es un retraso en el comienzo de la temporada que sólo refleja la coyuntura en Japón. Islandia detuvo su cacería de Ballena fin anteriormente (en 2007) sólo para retomarla a niveles mucho más altos (en 2009). Previamente ya ha sostenido su flota e infraestructura ballenera por más de una década.

Aún así Islandia se auto-asignó una cuota de 154 Ballenas fin para 2011. Resultó que  durante dicho año Islandia no mató ninguna ballena de esta especie pero podría diferir al próximo año cualquier proporción de cuota no usada en caso de cambiar las circunstancias.

Islandia aún tiene miles de toneladas de productos de Ballena fin de cacerías de años anteriores almacenados congelados. El mercado para la carne de Ballena fin en Islandia es pequeño y Hvalur hf está abocada en encontrar mercados de exportación para sus productos, no sólo parala carne. Hastael momento ha exportado a Japón bajo sus respectivas reservas a CITES, pero Japón no es el único mercado legal potencial para productos de ballena; como se mencionó anteriormente, tanto Noruega como Islas Feroe han sido indicados como posibles mercados para el aceite y carne de ballena islandesa.

Islandia y la Unión Europea

En 2009, luego del colapso de su economía, Islandia aplicó para unirse ala Unión Europea. WDCScree que las negociaciones para el acceso de Islandia a la UE proveen una oportunidad única para terminar con la cacería de ballenas y comercio de Islandia para siempre, pero el proceso es complicado. Aunque la Directiva de la UE 92/43/EEC (Directiva de Hábitats) prohíbe “toda forma de captura deliberada o matanza” de ballenas, así como también la venta de productos de ballenas en la UE, brinda una oportunidad a los estados miembro para derogar, bajo condiciones definidas, las prohibiciones dela Directiva. Es, por lo tanto, crucial que los estados miembros de la UE tomen una posición de tolerancia cero para la cacería de ballenas y su comercio por parte de Islandia en las negociaciones por su acceso, para asegurar que Islandia no tome una derogación. En 2010, tanto el parlamento de Países Bajos como el alemán aprobaron una legislación sosteniendo que la cacería islandesa de ballenas sería inaceptable para las leyes de la UE. WDCSmonitoreará cuidadosamente el progreso de esta aplicación.