Cacería de delfines

Las cacerías dirigidas son una práctica horriblemente cruel. En lugares como las Islas Feroe (parcialmente reguladas por Dinamarca) y Japón, los delfines y pequeñas ballenas del mar son “arreados” por botes hacia un área de caleta o ensenada donde son brutalmente matados u ocasionalmente (como en Japón) mantenidos vivos para su venta a parques marinos y acuarios en todo el mundo para nuestro “entretenimiento”. Estos animales inteligentes sufren miedo y estrés durante las crudas cacerías que incluyen métodos de matanza bárbaros. En Japón se colocan cortinas en la línea costera para esconder el proceso de matanza del público y algunos delfines seleccionados para su transporte mueren del shock antes de que se los lleven. Estas cacerías deben terminar.

Las cacerías dirigidas más escandalosas e infames tienen lugar en las Islas Feroe y en Japón, donde botes “arrean” delfines hacia una pequeña cala o ensenada para matarlos. Las cacerías japonesas son la mayor matanza de ballenas y delfines del mundo si bien mucha de su propia gente no sabe que las cacerías tienen lugar. En las Islas Feroe, que son en parte reguladas por Dinamarca, la cacería (o Grind) reúne grupos familiares completos y, una vez varados en aguas poco profundas, se insertan ganchos metálicos mochos en sus respiraderos para arrastrar a los animales hacia la playa aún con vida. Ahí se los mata cortando con cuchillos sus vasos sanguíneos principales para desangrarlos. La matanza de madres embarazadas y juveniles se realiza a la vista de los demás y estos inteligentes animales son completamente concientes de qué es lo que sucede a su alrededor.

En la ensenada de Taiji en Japón, algunos de los delfines rodeados son seleccionados para su uso en shows pero muchos mueren del shock antes de llegar al transporte previamente preparado.

Más de 1.200 delfines fueron matados en Taiji durante la temporada de cacería 2010-2011. Estas cacerías deben terminar. ¿Por qué? Porque estos inteligentes animales sufren miedo y estrés durante las crudas cacerías y llevar ballenas y delfines desde sus familias y hábitats naturales para su uso en la industria mundial del cautiverio es cruel. Sacar beneficios económicos por ventas a la industria del cautiverio es lo que mantiene activas estas cacerías dirigidas en Japón y a los consumidores tanto de Japón como de las Islas Feroe les venden carne que contiene niveles de mercurio peligrosamente altos.

Estudios independientes de largo plazo realizados sobre niños de las Islas Feroe han vinculado directamente problemas del corazón y de desarrollo a madres que se han alimentado con esta carne durante su embarazo. Estudios recientes han demostrado una vinculación directa entre la aparición de la enfermedad de Parkinson en adultos de las Islas Feroe y el consumo de Delfín calderón (o Ballena piloto).

Lamentablemente las cacerías dirigidas de las Islas Feroe no están sujetas a ningún tipo de restricción legal ya que su objetivo son pequeñas ballenas  (especialmente Delfín calderón o Ballena piloto y otras especies de delfines) de las que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) actualmente no se ocupa y las Islas Feroe no son miembros de la Unión Europea por lo que no están sujetas a las leyes europeas que prohíben la cacería de cetáceos.