Contaminación

Dolphins in front of rig in Moray Firth
Dolphins in front of rig in Moray Firth
Ballenas, delfines y marsopas viven en un mundo de agua y sonido. Se alimentan, comunican y orientan utilizando sonidos. El derrame de combustibles fósiles o la presencia de productos químicos de diferentes orígenes en este ambiente, así como altos niveles de sonidos artificiales pueden afectar a los cetáceos. Dichos productos químicos, los ruidos ocasionados por la prospección sísmica en busca de más petróleo y gas, la realización de ejercicios militares marinos y el incremento del tráfico de embarcaciones, entre otros, pueden poner en peligro la supervivencia de ballenas y delfines, afectando su salud, provocando su varamiento en las costas o, incluso, causando su muerte. Aunque parezca increíble, actualmente no existen estándares internacionales con respecto a contaminación sonora en nuestros océanos. No sabemos cuánto daño causan estas actividades a ballenas y delfines por lo que debemos actuar ahora para averiguarlo antes de que sea demasiado tarde.

Contaminación química:

Derrames de petróleo y productos químicos, aguas servidas y otros residuos contaminantes producidos por los seres humanos pueden tener efectos terribles sobre ballenas y delfines y los lugares en los que habitan, se alimentan y se reproducen. Todas estas sustancias químicas de forma directa o indirecta encuentran su camino hacia ríos y océanos. Dependiendo de sus características esta sustancias afectan de manera diferetes a los cetáceos, pero a largo plazo amenazan la supervivencia de distintas poblaciones de ballenas, delfines y marsopas en todo el mundo. 

Contaminación sonora:

Los cetáceos viven en un mundo de sonidos. Se comunican, se orientan y localizan su alimento utilizando sonidos. El sonido es clave para su supervivencia.  Desafortunadamente el sonido se duplica cada 10 años. Exploraciones sísmicas submarinas (que usan pulsos sonoros enviados hacia el lecho marino) para localizar petróleo y gas, ejercicios marinos militares utilizando sonares intensos y el incremento en la actividad náutica generan un océano lleno de ruidos. 

‘Escuchar’ es tan importante para ballenas y delfines como ‘ver’ lo es para los humanos. La contaminación sonora amenaza a las poblaciones de ballenas y delfines, afectando su comportamiento normal, alejándolos de áreas importantes para su supervivencia y, en los peores casos, incluso lesionándolos y hasta causándoles la muerte.

Los plásticos tienen un impacto devastador sobre nuestros océanos:

La mayor parte de los desechos flushe desde las áreas terrestres hacia los océanos a través de ríos y lagos. El 80% de estos residuos está formado por plástico, debido a su durabilidad y no ser biodegradable. Tan pronto como alcanzan las aguas marinas todos estos desechos terminan tranformándose en una amenaza para los ecosistemas y particularmente para la fauna que lo consume confundiéndolo con alimento, termina enredada y lesionada a causa de ellos incluso llevándola a la muerte. 

El cambio climático amenaza la vida marina:

A cause de los gases de efecto invernadero liberados por las actividades humanas, la naturaleza cambia a una velocidad increíble en todo el mundo. Debido a este rápido cambio ballenas, delfines y marsopas enfrentan un gran desafío: ¿serán capaces de adaptarse a estos cambios?


En WDC realizamos investigaciones sobre los impactos de la contaminación, generando conciencia sobre las amenazas que representan. Necesitamos tu apoyo para ayudarnos a prevenir la contaminación.