Rompiendo récords

Ballenas, delfines y marsopas se encuentran entre las criaturas más extraordinarias del planeta. No sólo representan a algunas de las criaturas más grandes que pueden encontrarse, también realizan las mayores migraciones del mundo.

El más grande

En la época de los dinosaurios la vida animal había crecido mucho en el planeta. Apatosaurus, Diplodocus, Tiranosaurios: estos y muchos otros gigantes dominaban a casi todas las otras criaturas. Sin embargo, a pesar de su inmenso tamaño, eventualmente desaparecieron y la Tierra nunca los volverá a ver. Los mares, en cambio, fueron un caso diferente ya que el mayor animal que pisaría el planeta aún está con nosotros hoy: de hasta 180 toneladas, la Ballena azul pesa aproximadamente el doble que el dinosaurio más pesado.

blue whale, Baja California

Es difícil imaginar cuán imponente es una Ballena azul, por lo que aquí hay algunas comparaciones. Su corazón pesa lo mismo que una vaca grande. Pueden exceder el largo de tres ómnibus. Un equipo de fútbol podría pararse en la lengua de una Ballena azul sin caerse. Su arteria aorta es tan grande que un niño humano podría gatear dentro de ella. Y hablando de niños: al nacer, una Ballena azul bebé pesa aproximadamente lo mismo que un hipopótamo adulto. Y a pesar de estas estadísticas magníficas, la Ballena azul es extremadamente ágil gracias a su ambiente marino. En trayectos cortos pueden alcanzar velocidades increíbles de hasta 50 km/hora.

Incidentalmente, en caso que te preguntes cuál es segundo animal más grande que haya vivido jamás, también puedes remitirte a la actualidad. Una Ballena fin puede pesar hasta 120 toneladas y alcanzar el impresionante largo de 26 metros.

Aunque esto no quiere decir que todos los miembros de la familia de ballenas y delfines sean gigantes. Los más livianos son la Vaquita y la Marsopa sin aleta, de aproximadamente 50 – 55kg. Necesitarías unos 3.000 de ellos para balancear el peso de una Ballena azul.

El más longevo

Es fácil calcular la edad de un perro, un gato o un caballo. Generalmente conocemos la fecha exacta de su nacimiento y probablemente aún estarás con ellos cuando mueran. Sin embargo, cuando se trata de medir la edad de animales longevos, mucho más que los humanos, y además en las gélidas aguas de los océanos del norte, los cálculos son mucho más difíciles.

En alguna parte del Océano Ártico hay, ahora mismo, Ballenas de Groenlandia de más de cien años nadando. Ningún ser humano vivo del planeta estaba allí cuando nacieron. Son tan viejas que, de haber pasado nadando cuando eran jóvenes por la Isla Victoria, en las aguas del Ártico Canadiense, esta no se habría llamado aún de ese modo ya que la misma reina británica no habría siquiera nacido. Mucha gente ha vivido y muerto desde ese entonces, se libraron guerras mundiales e incluso ha comenzado un nuevo siglo. Y aún aquellas Ballenas de Groenlandia también conocidas como Ballenas bowhead, nadan en las frías aguas del Ártico, al cual combaten con blubber (grasa subcutánea presente en los cetáceos) de hasta 70cm de ancho (otro récord).

bowhead whale

Se estima que las Ballenas de Groenlandia pueden vivir por más de 200 años. Esto hace de ellas los mamíferos vivientes más viejos del mundo –de hecho, incluso parece que fueran más longevas que las tortugas gigantes, de las cuales se conoce que alcanzaran la joven edad de aproximadamente 180 años.

Tomará tiempo aún antes de que la ciencia pueda medir de forma más precisa la edad de una Ballena de Groenlandia dado que sólo fue recientemente que se pudo distinguir algunos individuos y, para averiguar cuánto viven, deberemos esperar. Lo que sabemos, de todos modos, es que en años recientes varias Ballenas de Groenlandia han sido halladas con puntas de arpones y de lanzas insertados en partes de su cuerpo que, por su construcción, sabemos deben haber sido hechos en el siglo XIX. Estos sobrevivientes de las cacerías de hace más de un siglo podrían haber sido adultos en aquel tiempo.

Más lejano

Desde que la humanidad comenzó a construir paredes y a crear límites artificiales, muchas de las grandes migraciones terrestres del pasado han sido severamente restringidas. Los antílopes solían caminar a través de grandes extensiones de África, pero ahora se han visto restringidos a viajes comparativamente cortos dentro de las reservas. El bisonte de Norteamérica, que una vez viajaba grandes distancias en rebaños poderosos, ahora está confinado a unos pocos pequeños grupos con poco espacio para recorrer.

Sin embargo, los mares no tienen paredes y aquí muchos peces y mamíferos aún pueden seguir las extraordinarias rutas migratorias de sus ancestros. Pocos de ellos viajan tanto como las grandes ballenas. En los mares del sur, las Ballenas francas se reúnen en la primavera en sus zonas de cría a lo largo de las costas de África, Sudamérica y Nueva Zelanda antes de viajar a los territorios de alimentación en la Antártida en el verano. Las Ballenas azules migran miles de kilómetros desde sus áreas tropicales de reproducción en invierno hasta las frías aguas del Ártico o la Antártida, frecuentemente comiendo virtualmente nada durante su viaje de cuatro meses. Las Ballenas jorobadas realizan viajes similares: en general, aquellas que transcurren su invierno al norte del Ecuador nadan lentamente hacia el Ártico para permanecer allí durante el verano mientras que aquellas que lo hacen al sur del Ecuador se dirigen al sur.

humpback whale, Tonga

Mientras tanto en la mayoría de los casos, los delfines no poseen patrones migratorios o si los tienen no son tan claros.

El récord para todo mamífero conocido lo tiene una Ballena jorobada que migró recientemente más de 9.800 km desde Brasil a Madagascar. Esto es un cuarto del recorrido alrededor del mundo en sólo un viaje.

El más extensamente distribuido

Con frecuencia se dice que las ratas son los mamíferos más exitosos, capaces de colonizar virtualmente cualquier tipo de ambiente en todo el mundo. En tierra sí, eso es verdad, pero la tierra sólo representa aproximadamente un 30% de la superficie terrestre. El resto es agua, mayormente mares y océanos; y no existe prácticamente ningún sector del mismo en el que al menos un tipo de ballena o delfín transcurra parte de su tiempo.

Boto, pink river dolphin, Colombia

Las Ballenas de Groenlandia viven en las gélidas aguas del Ártico del norte, como lo hacen Narvales y Belugas. Varias especies de ballenas se dirigen a las aguas de la Antártida para alimentarse durante los meses de verano. Docenas de docenas de especies son encontradas en los Océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Aún más cuerpos de agua semicerrados tales como el Mar Mediterráneo, albergan una gran variedad de delfines, desde el Delfín de Risso, Delfín listado y Delfín común hasta las Marsopas de puerto y Cachalotes.

No es que estos animales de gran alcance estén confinados a las aguas profundas. Poblaciones costeras de delfines y marsopas pueden encontrarse en todo el globo, desde Europa a Australia hasta las Américas. Los estuarios también son el hogar de varias especies, tales como el Tucuxi, un Delfín de Sudamérica que habita tanto agua salada como dulce.

Pero la historia no se detiene aquí. Si realizas un viaje por varios de los grandes ríos del mundo como el Amazonas, el Ganges o el Indo, entonces puedes encontrar a alguno de los últimos delfines de río del mundo, un testamento final de la increíble adaptabilidad de los cetáceos que han hecho de su hogar al 70% de la superficie terrestre, un récord mamífero.

Los que cantan más fuerte

Recientemente, un investigador de la Universidad de Cornell descubrió algo verdaderamente sorprendente que redimensiona nuestro pensamiento sobre las llamadas y canciones de ballenas. Utilizando tecnología acústica avanzada pudo estimar cuán lejos puede transmitirse el canto de las ballenas entre las olas. Sus resultados fueron sorprendentes. Pudo revelar que el llamado de una Ballena jorobada puede resonar y amplificarse de modo tal que le permite llegar desde las aguas de Puerto Rico hasta las costas de Terranova. En breve, es absolutamente posible para una ballena comunicarse con otra a una distancia de más de 2.500 km.

El canto de la ballena no es sólo potente sino también extraordinariamente complejo. Las Ballenas jorobadas macho ejecutan sus cantos durante la época de apareamiento de forma que podrían ser una especie de serenata submarina. También están ricamente estructuradas, construidas en frases, unidas entre sí por temas. Estos temas luego se combinan en una canción que puede durar media hora o más y las canciones una vez terminadas son repetidas una y otra vez, a veces incluso por días. Son repetidas año tras año, a veces cambiando en formato y siempre replicadas por toda la población. Esto conjura una imagen asombrosa: todas las especies de grandes ballenas, distribuidas por todo el mundo, atravesando los mares en sus travesías migratorias pueden estar constantemente comunicadas entre sí, interconectándose con llamadas que atraviesan los mares. Sin embargo, la presencia de embarcaciones –con los sonidos submarinos de sus hélices y motores– y de otras actividades que los seres humanos realizan en el mar ha creado una suerte de smog acústico, cubriendo las líneas de comunicación propias de las ballenas. Así como la gente que vive en ciudades iluminadas en la noche no puede ver las estrellas, las ballenas deben luchar cada vez más para escuchar a sus compañeros distantes a través de la interferencia, con consecuencias desconocidas.