Delfines Solitarios

Por razones que no son totalmente comprendidas, algunas veces se encuentran Delfines nariz de botella que viven solos. Si bien esto parece muy extraño para una especie que es normalmente muy sociable y que usualmente vive en grupo, también ha sido registrado para otras especies de cetáceos sociables, incluyendo Belugas y Orcas. En realidad, los delfines solitarios son bastante comunes en el mundo.

Existe mucha información informal anecdótica sobre estos animales que con frecuencia se vuelven bastante famosos, que también han sido estudiados por los científicos. Al final de este texto podrás encontrar información relevante sobre estudios realizados al respecto.

Los delfines solitarios típicamente permanecen en una región particular por algún tiempo (tal vez semanas o meses) y frecuentan más regularmente ciertos puntos dentro de este rango. Esto puede incluir sitios aparentemente inusuales para un animal silvestre tales como puertos deportivos y canales con mucho tráfico de embarcaciones.

No es sorprendente que las personas frecuentemente acudan a verlos y que algunas veces ingresen al agua en un intento por nadar o jugar con los delfines. Con el tiempo, los delfines solitarios se “habitúan” a las personas. Pierden su reticencia natural a interactuar con ellas y pueden comenzar a buscar activamente estas interacciones. Los investigadores han mostrado que los delfines solitarios típicamente transitan a través de una serie de etapas, habiendo sido esto resumido por Wilke et al. (2005) de la siguiente manera

Etapa 1

El delfín aparece y permanece en una nueva área de distribución, algunas veces restringiéndose a una pequeña y protegida parte del rango de distribución menor a 1km2. Los delfines pueden seguir embarcaciones (usualmente botes de pescadores) o inspeccionar aparejos de pesca, pero sin acercarse a los humanos.

Etapa 2

El delfín se habitúa a su nueva área y puede comenzar a seguir botes. Los lugareños que ya están al tanto de su presencia pueden intentar nadar con el animal. El delfín parece curioso pero permanece a distancia de los nadadores. Puede nadar en la proa de embarcaciones o inspeccionar cuerdas, cadenas, boyas, etc.

Etapa 3

El delfín se familiariza con la presencia de una o más personas, quienes deliberadamente intentaron habituarlo –este proceso puede ser asistido o incluso iniciado por el delfín. En esta etapa, el delfín interactúa sólo con un número limitado de personas en el agua. Esta interacción puede incluir nadar en cercanías o bucear lado a lado; permitir el contacto e incluso dejar que las personas se sostengan de su aleta dorsal para ser arrastrados por el movimiento del delfín.

Etapa 4

La presencia del animal se vuelve ampliamente conocida, frecuentemente gracias a la exposición en los medios de comunicación. El ejemplar se torna una celebridad local y una atracción turística. Durante esta etapa, un comportamiento de los seres humanos considerado como inapropiado por el delfín puede provocar una reacción no deseada y posiblemente peligrosa en el animal, incluyendo comportamientos dominantes, agresivos y sexuales dirigidos hacia las personas. Desafortunadamente, la fascinación de los animales con las personas (y viceversa) suele ponerlos y ponernos en problemas. Los delfines son predadores marinos grandes y poderosos y pueden accidentalmente (o deliberadamente, si están asustados o frustrados) lastimar a las personas en el agua, particularmente mordiéndolas o dando topetazos con la cabeza, cuando interpretan alguna acción humana como amenazante: incluso, a veces, el simple hecho de intentar nada con ellos. También existe el riesgo de transmisión de enfermedades.

En algunas ocasiones los delfines se ven fascinados por las embarcaciones y esto puede llevarlos a ser impactados por los cascos y hélices.

Mientras los animales están en áreas de gran actividad antrópica existen  probabilidades de que sean lastimados. También hay excepciones a esto, por ejemplo el Delfín nariz de botella conocido como Fungi, residente de la Bahía Dingle –Irlanda– por muchos años, ha sufrido poco daño. Sin embargo, él es más bien la excepción a la regla, teniendo un área de distribución grande y siendo cuidado por la comunidad local.

Generalmente, a mayor cantidad de interacciones entre el delfín y los seres humanos, mayor es la tendencia a haber problemas y menor la probabilidad de supervivencia del animal. Por tanto, nuestro consejo básico es permanecer alejados de ellos siempre que sea posible. Si hay un buen punto de avistaje desde la costa, entonces es posible observar a los animales desde allí (lo que hace improbable dañar al animal o alentar otras interacciones con humanos). Si el animal está restringido a un área pequeña –por ejemplo un puerto deportivo- puede quedar atrapado. Aún si pareciera haber una vía abierta hacia el mar el animal puede percibir un obstáculo y/o, por razones que pueden no ser claras para nosotros, estar muy asustado para salir. Estos animales necesitan ser tratados muy cuidadosamente para asegurar que no sufran mayor estrés.

Hay en el mundo numerosos ejemplos de casos de delfines solitarios. Hemos compilado algunos ejemplos de caso de estudio para comprender mejor estos incidentes (temporariamente sólo en idioma inglés).

Literatura sobre Delfines Solitarios

Lockyer, C. 1990. Review of incidents involving wild, sociable dolphins, worldwide. In: The bottlenose dolphin.

S. Leatherwood & R. Reeves (eds.). pp. 337 – 353. : Wilke, M., Bossley, M. & Doak, W. (2005). Managing human interactions with solitary dolphins. Aquatic Mammals, 31(4), 427 – 433.

Müller, M. 1998. La place des dauphins solitaires et familiers dans la Socio-ecologie des Grands Dauphins. PhD thesis, University of Paris

Dudzinski, K. M., Frohoff, T. G. & Crane, N. L. (1995). Behavior of a lone female bottlenose dolphin (Tursiops truncatus) with humans off the coast of Belize. Aquatic Mammals, 21 (2), 149 – 153.

Frohoff, T. G. (2000). Behavioral indicators of stress in odontocetes during interactions with humans: a preliminary review and discussion. Paper SC/52/ WW2 presented to the Scientific Committee of the International Whaling Commission (unpublished).

Simmonds, M. & Stansfield, L. (2007). Solitary-sociable dolphins in the UK. British Wildlife Volume 19 (2): December 2007: Pages 96 – 101.