La Cultura de los Cetáceos: la forma en que las ballenas hacen cosas
Autor: Profesor Hal Whitehead, Universidad Dalhousie. Este artículo fue publicado por primera vez en la Revista WDCS en 2003.
Por mucho tiempo se ha creído que una de las divisiones primarias entre los seres humanos y el resto de los seres vivos sobre la Tierra es la cultura. Hacemos lo que hacemos debido a la cultura que aprendimos en la falda de nuestras madres, en el aula, o, en el caso de algunas de nuestras características menos interesantes, lo que registramos en el patio de juegos de la escuela. Los animales hacen lo que hacen debido a los genes que heredaron de sus padres –o al menos eso es lo que decía la teoría.
Algunos biólogos han comenzado a desafiar esta separación cultural. Jane Goodall, Hill McGrew y sus colegas estudiando chimpancés a lo largo y ancho de África describieron ricas culturas locales de estos animales. Los chimpancés de Gombe usan piedras como herramientas de cierta forma y se acicalan unos a otros en una forma particular, mientras que los chimpancés que habitan en la vecina Mahale hacen las cosas de modo bastante diferente. Meticulosamente, los científicos que estudian esta especie han rebatido los argumentos de sus críticos según los cuales estas diferencias podrían deberse a genes o ambientes diferentes en las áreas de estudio. No –argumentan– un chimpancé juvenil en Gombe aprende la cultura Gombe y por tanto se comporta en la “forma Gombe”. Recientemente, los científicos que estudian orangutanes se les han unido, describiendo prácticas culturales distintivas en diferentes partes de su rango de distribución en el sudeste de Asia. Los antropólogos y psicólogos que han sido tan vehementes en su desestimación de la cultura no-humana parecen estar en retirada.
Hasta hace poco, las guerras de las culturas estaban restringidas a lo terrestre, con algunas batallas aéreas periféricas: –los debates acerca de las culturas en aves han sido menos pasionales que los relativos a los primates. Sin embargo, los científicos que estudian a los cetáceos han concluido hace tiempo que la cultura tiene vida bajo las olas. ¿De qué otra forma se explicarían las extraordinarias canciones de las Ballenas jorobadas? Ningún mecanismo genético, ni diferencias ambientales, podrían explicar las canciones, convencionales pero siempre en constante evolución, tan extendidas en los territorios reproductivos tropicales de las jorobadas. Debía ser cultura. Otros comportamientos de ballenas y delfines –desde la pesca cooperativa multi-generacional entre Delfines nariz de botella y pescadores en Brasil hasta la difusión de un extraño nuevo método de alimentación entre las Ballenas jorobadas en Cape Cod, Massachusetts, EE.UU.- parecen ser cultura. Pero todo esto era mayormente desconocido para quienes estudiaban la cultura de los chimpancés y sus antagonistas.
Un importante punto de quiebre ocurrió en una reunión en Chicago, EE.UU., en 2000, en la que las presentaciones de los científicos que estudiaban chimpancés y orangutanes fueron intercaladas con otras presentaciones de quienes estudiamos ballenas y delfines. Así emergieron perspectivas paralelas, pero también hubo diferencias importantes: diferencias en las culturas animales y en cómo los científicos las consideraban. Nosotros, los científicos especialistas en cetáceos, obtuvimos muchas ideas y apoyo de los primatólogos. Esto fue importante ya que estábamos por sufrir ataques tanto de los mismos críticos como de algunos de nuestros colegas más escépticos.
Mucho de lo que se sabe sobre la cultura chimpancé son elementos materiales, las diferentes formas en que grupos de animales usan rocas y palos para una variedad de propósitos. En contraste, hay sólo un elemento material aparente conocido en la cultura de los cetáceos, el extraño caso de los Delfines nariz de botella en Shark Bay, Australia, que colocan esponjas en sus picos. La mayoría de los fundamentos más firmes de una cultura de cetáceos involucra sonidos: las canciones de las Ballenas jorobadas, Ballenas de Groenlandia y Ballenas fin, los dialectos en los llamados de las Orcas y las extrañas codas (construidas a partir de patrones de clicks) de los Cachalotes. Otra diferencia con los grandes simios se encuentra en el patrón de arreglo geográfico. Los chimpancés tienen una forma de hacer las cosas en un sitio y otras diferentes en otros. En el caso de Orcas, Cachalotes, Delfines nariz de botella y, probablemente, más ampliamente en los cetáceos en general, los grupos culturales diferentes usan las mismas aguas e interaccionan. Tienen, en esencia, sociedades multiculturales, virtualmente desconocidas fuera de los seres humanos.
Luke Rendell y yo hemos descubierto recientemente un ejemplo extremo de tal entretejido de agrupaciones culturalmente distintas. Virtualmente todos los grupos de Cachalotes que hemos registrado en el Pacífico sur pueden ser asignados a uno de cinco clanes culturales, cada uno con un dialecto distintivo. Estos clanes son enormes, abarcando océanos e incluyendo miles de animales. En las Islas Galápagos, el sitio de nuestro estudio más exhaustivo, hay dos clanes comunes: el clan “Regular” cuya coda favorita es un "click-click-click-click-click" regularmente espaciado y el clan “Plus-one” que prefiere "click-click-click-[pausa]-click". Los gupos parecen evitar miembros de grupos del otro clan. También tienen formas distintivas de usar las aguas de Galápagos: el clan “Regular” se agrupa no lejos de las islas y tienen recorridos intrincados, mientras que los grupos “Plus-one” se mueven en líneas más rectas, más alejados de tierra. Un Cachalote del clan “Plus-one” en las Islas Galápagos no es más “sólo un Cachalote del Pacífico” que lo que un miembro del clan MacDonald del siglo XVIII era “sólo un escocés”.
Cuando el fenómeno meteorológico de El Niño golpea América del Sur, calentando el mar en las Galápagos, es el clan “Plus-one” el que aprovecha mejor las aguas no productivas. Pero en condiciones más frías, que son las más características, la situación se revierte. Los grupos del clan “Regular” se alimentan mejor. Con el cambio climático, los océanos se están calentando, siendo probable que se incrementen tanto la tasa de ocurrencia como la intensidad de los eventos El Niño. Por lo tanto, sospecho, la diversidad cultural será importante para los Cachalotes al enfrentar los enormes cambios que estamos generando en el océano.
Por lo tanto deberíamos considerar la cultura de los cetáceos cuando tratamos de trabajar por su conservación. Yo voy más allá. Pienso que la cultura bien puede haber afectado la evolución genética de animales tales como Cachalotes y Orcas, y que la cultura debería ser parte de cómo percibimos y tratamos a estos extraordinarios animales.