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Tilikum – la muerte inminente de un triste protagonista

basado en el blog escrito por Rob Lott

La noticia no fue una sorpresa pero es de todos modos dolorosa. El 8 de marzo de 2016 SeaWorld anunció que Tilikum, el triste protagonista del documental Blackfish, está gravemente enfermo y no responde a los tratamientos que se le practican. 

Esta tristemente célebre orca será recordada por muchas cosas, incluyendo su vinculación con la muerte de tres personas en las más de tres décadas que fue mantenido en cautiverio. Pero su historia comenzó mucho antes.

Wild male orca in Iceland

Luego de que a los equipos de captura de orcas se les prohibiera operar del Pacífico Nororiental a finales de los años 1970, la industria de los parques marinos movió su actividad a Islandia. En ese entonces, durante el invierno las poblaciones de arenque se encontraban en los fiordos de las costas orientales de Islandia. Atraídos por la migración estacional de estos peces, grandes grupos de orcas se hallaban con frecuencia en estos canales relativamente resguardados –condiciones perfectas que rápidamente probaron ser una ventaja para los grupos de captura.

Fue entonces aquí que a comienzos de 1983 Tilikum, aproximadamente dos años de edad, fue arrancado del lado de su madre y grupo familiar y arrastrado fuera de los fiordos. De algún modos, su vida terminó el día en que fue cargado en la parte trasera de un camión y conducido en la noche a lo que sería su tortuosa vida en cautiverio.

Pasó su primer año en el Zoológico Marino de Hafnarfjörður, cerca de Reykjavík, esperando un comprador. A fines de 1984 fue enviado a Sealand del Pacífico en Victoria, Columbia Británica, Canadá.

Sus primeros años en Sealand contribuyeron en gran medida a los problemas que enfrentaría por el resto de su vida. Como un macho joven, resistió  ataques constantes de las dos hembras más dominantes con las que compartía el estanque, Haida II y Nootka IV. Pero el aspecto tal vez más perturbador de su vida en Sealand fue el régimen al que las orcas eran sometidas una vez que terminaban los espectáculos. Cada noche, Tilikum era aislado y ‘guardado’ en un módulo que no era más que un canil acuático, por hasta 14 horas. Sin dudas, esto influyó en su comportamiento subsecuente.

El 20 de febrero de 1991 Keltie Byrne –entrenadora de Sealand y campeona de natación– resbaló y cayó a la pileta de las orcas. Las tres orcas reaccionaron pero testigos del evento recuerdan que fue Tilikum quien la sumergió repetidamente hasta que se ahogó  Sealand nunca se recuperó de esto y un año después, el parque cerró sus puertas y las tres orcas fueron vendidas a SeaWorld. El nuevo hogar de Tilikum sería SeaWorld Orlando, Estados Unidos, donde permaneció los siguientes 24 años y creció hasta ser la orca que ha alcanzado el mayor tamaño en cautiverio, llegando a pesar aproximadamente 5.900 kilos y a medir más de 6,90 metros.

Tilikum 'performing' at SeaWorld

La reputación de ocultamiento y control de la información de SeaWorld volvió a observarse en este caso, al no haber informado a los nuevos entrenadores de Tillikum detalles sobre su historia y comportamientos previos durante sus años en Sealand.

La tragedia volvió a aparecer en la vida de Tilikum el 6 de julio de 1999 en un curioso incidente cuando Daniel Dukes, un residente del estado de Florida, logró pasar la seguridad e introducirse en el parque de Orlando fuera del horario de apertura. Su cuerpo sin vida, mutilado, fue encontrado la mañana siguiente por un miembro del equipo de seguridad, dispuesto sobre el lomo de Tilikum.

Tuvo que pasar otra década hasta que la notoriedad de Tilikum alcanzara niveles internacionales. El 24 de febrero de 2010 Dawn Brancheau, una de las entrenadoras más respetadas y experimentadas de Seaworld, durante su trabajo con Tilikum fue tomada del brazo y sumergida en la pileta donde la golpeó brutalmente y la ahogó. Este incidente trágico sucedió sólo nueve semanas después de que Keto, otra orca de SeaWorld, ahogara a su entrenador, Alexis Martínez, en Loro Parque en las Islas Canarias, España, el 24 de diciembre de 2009. Estos horrendos incidentes fueron documentados por primera vez en 2012 en el libro «Death At SeaWorld» (Muerte en SeaWorld) en 2012 y al año siguiente en el premiado documental Blackfish.

Durante los últimos seis años, luego de la tragedia Brancheau, Tilikum ha languidecido, mayormente solo, en un estanque de ‘almacenamiento’ en Orlando, con muy poco contacto humano. Por razones obvias, sus entrenadores y veterinarios le tienen temor y sólo tienen permitido contacto con él si se encuentra en una situación controlada, cuando el piso de su pileta médica ha sido elevado. De todos modos continuó siendo una importante fuente de material genético para el programa de reproducción de SeaWorld.

A partir de Blackfish, el único legado de su triste y trágica existencia es que una audiencia mucho más amplia ahora aprecia y comprende que estas nobles criaturas merecen vivir una vida mejor. Las orcas son simplemente demasiado grandes, demasiado inteligentes y realizan desplazamientos demasiado extensos como para desarrollar su vida de manera saludable en un tanque. Por lo tanto, la única conclusión lógica de este lamentable asunto es que deberían implementarse santuarios marinos para retirar a todas las orcas que aún son mantenidas en cautiverio.  

Hoy, otras 56 orcas permanecen en cautiverio en todo el mundo.

Esta noticia no sólo nos entristece sino también nos enfurece. Tilikum debería ser la última orca en morir en cautiverio. Esta lamentable historia de confinamiento de una de las criaturas más majestuosas que habitan la tierra, sólo para nuestro entretenimiento, debe terminar. Las orcas mantenidas en SeaWorld y otros establecimientos en Estados Unidos así como JapónArgentinaCanadáFrancia, España, Rusia y China, merecen vivir una vida mejor. En WDC trabajamos para terminar con el mantenimiento de cetáceos en cautiverio informando al público sobre la terrible vida y sufrimiento a los que son sometidos y alentándolo a que no visite estos establecimientos. Entre nuestros objetivos también se encuentra la creación de santuarios para orcas y otras especies de cetáceos que aún hoy son sometidos a estas condiciones, antes de que lleguen a un final semejante al que, todo parece indicar, tendrá Tillikum.