Avistaje de cetáceos responsable

El avistaje u observación de cetáceos representa un enorme beneficio potencial para las personas y los cetáceos, siempre y cuando se realice de manera responsable. En WDC trabajamos desde hace tiempo en el desarrollo de guías de buenas prácticas para ayudar a quienes desean que el avistaje de ballenas, delfines y marsopas se desarrolle de la mejor forma posible.

Desde sus comienzos como emprendimiento comercial a mediados de la década de 1950, el avistaje de cetáceos ha crecido inmensamente. El interés del público por estos carismáticos mamíferos nunca ha sido mayor y las últimas cifras muestran que la industria atrae más de 13 millones de participantes en 119 países y territorios de ultramar y está valuada en US$2,1 mil millones de anuales (IFAW, 2009). Durante la década pasada, el crecimiento ha sido particularmente dramático en Europa, Asia, el Caribe y Sudamérica, superando significativamente otras formas de turismo global.

Los potenciales beneficios económicos del avistaje de cetáceos son numerosos e incluyen, entre otros, la generación de ingresos para las comunidades locales, la creación de puestos de trabajo y la financiación y el desarrollo de infraestructura turística local y de servicios al turista. Sin embargo, mientras que el avistaje de cetáceos está también a la vanguardia del “ecoturismo” –y observar cetáceos en estado silvestre es considerado por la mayoría de las personas preferible a visitar una instalación de cautiverio– es esencial que la experiencia que se ofrece sea de un estándar suficientemente elevado para beneficiar no sólo a los operadores y comunidades locales que buscan un modo de ganarse la vida sino también a quienes participan de la actividad, los cetáceos y el ambiente marino como un todo.

Las Preocupaciones de WDC

Lamentablemente, en la mayoría de los casos el turismo enfocado en los cetáceos involucra ciertas poblaciones específicas de cetáceos, las que son reiteradamente buscadas para encuentros prolongados, frecuentemente demasiado cercanos. A medida que se incrementa la demanda de encuentros más frecuentes y cercanos, puede argumentarse que es responsabilidad de las autoridades de conservación y de la comunidad científica evaluar los efectos de estas actividades sobre los animales (Corkeron, 2006). Puede sugerirse que la industria en sí misma tiene también alguna responsabilidad en este asunto. Por lo tanto, mientras que las ventajas para la industria que brinda perseguir un turismo focalizado en los cetáceos son claras, existe del mismo modo una necesidad de evaluar si el efecto sobre los animales es insignificante y si los turistas en realidad logran apreciación del ambiente marino intensa y duradera (ej. Manfredo et al. 1995; Goodwin, 1996).

Las respuestas comportamentales a corto plazo de los cetáceos hacia las operaciones realizadas en embarcaciones han sido bien documentadas (Janik y Thompson, 1996). En cambio, nuestra comprensión de cómo estas respuestas a corto plazo se traducen en cambios a largo plazo –tales como el empeoramiento en condición física, tasas reproductivas, distribución y hábitat– fue muy limitada hasta hace unos años.

Sin embargo, hallazgos recientes ofrecen una ‘historia precautoria’ y han provisto evidencias biológicamente significativas que muestran:

• Desplazamientos masivos de cetáceos fuera de las áreas en las que tiene lugar el turismo de avistamiento de cetáceos en embarcaciones (Lusseau, 2005);

• Impacto significativo en el éxito reproductivo de los cetáceos blanco de la actividad (Bejder, 2005);

• Reducción significativa en los comportamientos de descanso y socialización de los animales en la vecindad de embarcaciones de avistaje de cetáceos (Constantine et al., 2004; Lusseau, 2004).

Los efectos negativos del turismo natural pobremente manejado no se limitan sólo a cambios comportamentales en los cetáceos blanco. Como ahora sabemos, estos efectos pueden tener consecuencias para resto de la población, pero también incluir heridas serias –algunas veces fatales– causadas por colisiones con embarcaciones, tal como fuera documentado por Laist et al. (2001) y Jensen y Silber (2004). Se han registrado heridas en cetáceos causadas por embarcaciones de avistaje al intentar aproximarse demasiado a ellos, fallando en maniobrar la nave con el debido cuidado y atención en cercanía de animales o simplemente por desafortunados accidentes.

El incremento de estudios comportamentales a largo plazo observado recientemente es bienvenido. Estos estudios proporcionan a los organismos regulatorios, a los administradores de especies silvestres y a ONGs datos científicos para asesorar y generar acciones de manejo fundamentadas, precautorias y efectivas. Aún más, la planificación estratégica a largo plazo ayudará a mitigar el impacto del turismo sobre los animales blanco de la actividad y a asegurar un acercamiento responsable y sustentable al apreciar los cetáceos y su ambiente (Higham et al., 2008).

Definiendo ‘Avistaje de cetáceos responsable’

Por esta razón, en WDC hemos codificado los criterios que creemos deberían cumplirse para que un avistaje de cetáceos sea verdaderamente responsable y sostenible para los cetáceos y su ambiente, así como también verdaderamente beneficioso para los pasajeros, operadores y comunidades.

Para calificar, los viajes deben ofrecer:

• Una experiencia recreativa y educativa para los participantes que los motive a cuidar a los cetáceos y su entorno y a trabajar por la conservación de su ambiente;

• Una experiencia que busque reducir el impacto sobre los cetáceos, de forma tal que los ballenas, delfines y marsopas sean observados con una “huella” lo más liviana posible: esto incluye respetar las regulaciones o códigos de conducta relevantes; asegurar que las embarcaciones sean aptas para este propósito; aproximarse a los animales con extremo cuidado y atención, respetando la distancia de aproximación y limitando el tiempo en su cercanía;

• Oportunidades para que los investigadores puedan recolectar información científica y difundir sus hallazgos a actores relevantes y al público;

• Una experiencia construida con la asistencia de un guía naturalista, quien puede proveer información precisa, ayudar a encontrar a los cetáceos y describir su comportamiento, así como también crear el puente entre los participantes urbanos y el entorno acuático; y

• La participación activa de la comunidad o región en su trabajo, permitiendo que esta tenga un interés económico y también personal en el avistamiento y la conservación de los cetáceos y el ambiente acuático. (Fuente: CBI, 1996, Hoyt/WDCS, 2005, y Lott et al., 2006).

Sumado a esto, buscamos promover situaciones en las que se realicen investigaciones, de modo tal que los cetáceos que son el foco de la industria de avistaje también sean cuidadosamente monitoreados a largo plazo. Los cetáceos están sujetos a muchas presiones en el mundo moderno y creemos que tales monitoreos pueden ayudar a determinar su estatus y la potencial sostenibilidad de los factores que puedan estar afectándoles, incluyendo el avistamiento de cetáceos.

Referencias

Bejder, L. 2005. Linking short and long-term effects of nature-based tourism on cetaceans. Tesis de Doctorado. Departamento de Biología, Universidad de Dalhousie University, Canadá.

Constantine, R. Brunton, D.H. y Dennis, T. 2004. Dolphin-watching tour boats change bottlenose dolphin (Tursiops truncatus) behaviour. Biological Conservation 117, 299-307.

Corkeron, P. 2006. How shall we watch whales? En Gaining Ground: In Pursuit of Ecological Sustainability. Ed: David M. Lavigne. Publicado por International Fund for Animal Welfare, Guelph, Canadá, y la Universidad de Limerick, Limerick, Irlanda. pp161-170.

Goodwin, H. 1996. In pursuit of ecotourism. Biodiv. Conserv. 5:277-91.

Higham, J.E.S., Bejder, L. y Lusseau, D. (2008). An integrated and adaptive management model to address the long-term sustainability of tourist interactions with cetaceans. Environmental Conservation 35(4):294-302.

Comisión Ballenera Internacional. 1996. General principles for whalewatching. http://www.iwcoffice.org/conservation/wwguidelines.htm

Janik, V.M. & Thompson, P.M. 1996. Changes in surfacing patterns of bottlenose dolphins in response to boat traffic. Marine Mammal Science, 12: 597-602.

Jensen, A.S y Silber, G.K. 2004. Large whale ship strike database. Large whale ship strike database. U.S Department of Commerce, NOAA Technical Memorandum. NMFS-OPR-, 37pp.

Laist, D. W. Knowlton, A.R. Mead, J. G., Collet A. S. y Podesta, M. 2001. Collisions between ships and great whales. Marine Mammal Science 17(1):35-75.

Lott, R., Williams-Grey, V. y Simmonds, M.P. 2006. SC/58/WW4. Responsible whale watching: the way forward. 3pp. Paper submitted to the Scientific Committee of the IWC. 3pp.

Lusseau, D. 2004. The hidden cost of tourism: Effects of interactions with tour boats on the behavioural budget of two populations of bottlenose dolphins in Fiordland, New Zealand. Ecology and Society 9(1):2.

Lusseau, D. 2005. The residency pattern of bottlenose dolphins (Tursiops spp.) in Milford Sound, New Zealand, is related to boat traffic. Marine Ecology Progress Series 295:265-272.

Manfredo, M. J., Vaske, J. J., y Decker, D. J. 1995. Human dimensions of wildlife management: Basic concepts. En Wildlife and Recreation-ists: Coexistence through Management and Research. (EdsR. L. Knight, and K. J. Gutzwiller) pp.33–50. Island Press: Washington, DC.

O’Connor, S., Campbell, R., Cortez H. y Knowles, T. 2009. Whale Watching Worldwide: tourism numbers, expenditures and expanding economic benefits, a special report from the International Fund for Animal Welfare, Yarmouth MA USA, preparado por Economists at Large, 295pp.